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¡La primavera está en el aire!

¿Lo notas? ¿Días más largos, el calorcito, el sol, los colores más vivos, la energía positiva en el ambiente…?

Sí, la sensación es inconfundible. ¡Por fin ha llegado la primavera!

La estación conocida por devolver la vida al mundo, la primavera es posiblemente la estación más positiva del calendario. Lo que era frío, oscuro y gris durante los meses de invierno, de repente se vuelve más vivo, colorido, alegre… La hierba se vuelve más verde, las flores florecen, el sol sale antes, las temperaturas suben y los días se alargan. ¡Una sensación increíble!

Pero, ¿sabías que esta no es solo una sensación personal? Nuestro cambio de humor en esta estación está respaldada por la ciencia. Sí, amar la primavera es tan natural como respirar. ¿Quién lo diría?

A continuación, os traemos cinco razones por las que nuestro cuerpo ama la primavera:

Más aire fresco: Se acabaron las ventanas cerradas y las calefacciones encendidas. La primavera es la estación en la que no sólo empezamos a ventilar nuestras casas con ese aire fresco, sino que nos aventuramos a salir más al exterior.

Los días se alargan: Cuando adelantamos los relojes en marzo, tenemos más horas de luz en el día, para ser más productivos o simplemente para relajarnos. Esas horas extra de sol (sobre todo por la mañana) pueden mejorar el estado de ánimo, según estudios realizados.

Hacemos más ejercicio: Los meses más fríos pueden hacer que nos falte motivación para levantarnos y ponernos en marcha. Pero una vez que el sol nos llama a salir, es difícil negarse. Esto significa que, en general, estamos más activos y llenos de energía, por lo que hacer ejercicio es más fácil, por no hablar de que hace más sol.

Estamos más en la naturaleza: Las investigaciones han demostrado que caminar en la naturaleza reduce el ritmo cardíaco y hace que estemos más relajados y tranquilos. Cuando el sol brilla y no necesitamos llevar siete capas de ropa, es mucho más fácil ponerse los zapatos y explorar nuestro entorno.

Las temperaturas son más moderadas: La primavera es lo mejor de ambos «mundos». Situada entre dos extremos (el invierno y el verano), nos ofrece temperaturas ideales en las que el cuerpo se siente más cómodo. Podemos salir a hacer actividades al aire libre bajo el sol, pero también nos podemos acurrucar en casa con una mantita y una taza de té caliente por las noches.